Utilizar un recurso relacionado directamente con la cultura y la identidad regional, que sirva para la construcción y aislación en viviendas, es el objetivo del proyecto que impulsaron los arquitectos María de Los Ángeles Lobos y Andrés Villouta Contreras, quien pensaron en los materiales que tenían a su disposición y vieron en la lana de oveja la oportunidad de innovar con esta materia prima económica y abundante.

 
“Lanarq surge de la necesidad de aislar nuestro hogar. De ahí comenzamos a investigar algunos materiales y nos encontramos con el colchón de la abuela de Andrés, que databa de hace 20 años. Y ese material lo aplicamos en los muros de nuestra vivienda resultando bastante eficiente. Fuimos a comprar lana, llegamos con sacos de lana recién esquilados, 400 kilos, y ahí no dimos cuenta en lo que nos estábamos metiendo. En ese momento comenzamos a dimensionar que esto era bastante esfuerzo y trabajo y que nos iba a demandar mucho tiempo”, explicó María de los Ángeles Lobos.

“Empezamos a probar cómo lavar, cómo secar y al poco andar vimos la posibilidad de presentar estos proyectos como una innovación, tanto al fondo de Innovación Agraria, como al prototipo de Innovación Social que se había planteado en Aysén. Recuerdo que trajimos nuestro primer prototipo, tenía un aroma (risas) que dejaba el taller pasado a “Patagonia” como decíamos. Eran los primeros esbozos de lo que queríamos lograr. Así es que después de instalarnos en la Escuela Agrícola, donde tuvimos la buena voluntad de la gente y de los alumnos, ellos entendieron desde el comienzo, de que lo que es cotidiano para ellos, lo que es la producción de su familia, tenía un valor importante para mejorar el medioambiente”, señaló Andrés.

María de los Ángeles relevó el rol de Corfo para concretar su idea. “Corfo fue como un salvavidas en ese momento, con quienes enganchamos desde el primer momento en que se nos presentó la oportunidad y afortunadamente fuimos súper bien acogidos y finalmente este proyecto fue aprobado con estrellitas. A todos les gustó muchísimo”, puntualizó.

Finalmente, Andrés Villouta valoró el trabajo colaborativo que se gestó en torno al proyecto. “Corfo de alguna manera nos relacionó con otras empresas que andaban buscando emprender. Nos dábamos cuenta que no éramos los únicos, que habían más y rompimos varios mitos que teníamos. Eso de que tú tienes una idea y ojalá nadie lo sepa, es muy negativo. Empezamos a darnos cuenta que mientras más contábamos la experiencia, más recibíamos, más aprendíamos, más se nos ordenaban las ideas. Hay frases como “sigue tus sueños porque ellos saben el camino”, que lo vi hace mucho en un vehículo en la Carretera Austral, que realmente tiene sentido si tú te lo propones y sigues tu sueño, sin lugar a dudas que se va a lograr si trabajas”, concluyó.

 Prototipos de Innovación Social impulsado por Corfo, y que se vincula con lo definido en la Estrategia Regional de Innovación (ERI), que en uno de sus ejes apunta a promover la innovación social al servicio del bienestar y la equidad, permite el diseño y validación de nuevas alternativas para solucionar problemáticas definidas por la ciudadanía.