Programa apoyado por Corfo, y la ejecución de Fundación Chile y la Universidad Arturo Prat, se prepara para nueva cosecha de la especie.

En una visita técnica a las balsas jaulas ubicadas en el sector de Huayquique, se constataron los avances del Programa Corvina, y se detallaron los aprontes para una nueva cosecha de la especie durante los próximos meses. La iniciativa es apoyada por Corfo, con la ejecución de Fundación Chile y de la Universidad Arturo Prat en el litoral nortino.

El investigador de la Unap, Roberto Orellana, explicó en la oportunidad que el cultivo de corvinas, a 12 años de su gestación, ha superado barreras tecnológicas para la producción y hoy está en su fase final. Destacó que los resultados a la fecha permiten apuntar a una nueva etapa productiva y comercial, destacando el alto valor nutritivo y potencial comercial, dado su escasez en estado silvestre y los períodos de veda.

Durante el recorrido, la directora regional de Corfo, Catalina Cortés, señaló que “esta es una gran oportunidad para la generación de nuevas alternativas alimentarias para nuestra región y el país, con proyecciones de exportación. El trabajo que se desarrolla en Huayquique demuestra un amplio conocimiento de los procesos tecnológicos y productivos de la corvina, y asimismo genera expectativas para la consolidación del programa en su etapa de escalamiento comercial”.

El Programa Corvina (Cilus gilberti) se encuentra en una etapa de desarrollo avanzado, con cultivos a escala piloto y realizando una actividad productiva ambiental y socialmente sustentable. El proceso se inicia en el Centro Acuícola Tongoy (CAT) de Fundación Chile, en la Región de Coquimbo, donde a través del subprograma de producción de alevines en ambiente controlado, se realiza el cultivo de larvas y juveniles de corvina. Estos, de aproximadamente 30 g, son trasladados a la concesión marítima en el sector ex Ballenera, al sur de Iquique. Ahí se lleva a cabo la etapa de engorde en mar, correspondiente al subprograma ejecutado por la Universidad Arturo Prat.

De acuerdo con estadísticas de desembarque de corvina de Sernapesca, se aprecia una continua disminución de las toneladas de pesca nacional, cuyo déficit fue considerado a la hora de establecer la biomasa productiva en el modelo bioeconómico para la engorda en mar. El mismo escenario ocurre en las costas del Perú, por lo que podría transformarse en un mercado objetivo. Además, de acuerdo con encuestas realizadas en el sector gastronómico de Iquique, hay alto interés por posicionar a la corvina de cultivo como un producto característico de su oferta culinaria.

En este momento, existen las condiciones de partir con la producción piloto, con un volumen de 30 toneladas al año, ampliando a 100 toneladas.
 
A futuro, el modelo bioeconómico busca suplir el déficit que existe en los desembarcos de corvina de pesca, es decir 1.500 toneladas.

Desde Corfo señalaron que el ciclo de desarrollo tecnológico está llegando a buen puerto con la posibilidad de escalar industrialmente esta actividad. Tanto en la región de Coquimbo, como proveedor de juveniles de esta y otras especies, así como en las regiones más nortinas como enclaves de engorda y exportación de este producto, sanitariamente óptimo para el consumo humano y de gran aporte alimenticio.