La Corfo es parte de la historia de Chile y su desarrollo. Nació en 1939 como parte de la estrategia de industrialización de un país subdesarrollado, y jugó un rol clave en el desarrollo de la primera fase de crecimiento del país.

Hoy el 63% de las empresas que cotizan en el IGPA fueron creadas por Corfo y 8  de los 14 institutos tecnológicos que operan en Chile fueron filiales Corfo. La gran pregunta es si ese orgullo es suficiente para seguir definiendo su rol. Partamos por una visión de Chile: hoy nuestra economía es robusta y ha alcanzado niveles de ingresos que no imaginamos como país. Sin embargo, aún enfrenta tres lomos de toro que nos impiden llegar al desarrollo definitivo: primero, una productividad decreciente; segundo un crecimiento estancado los últimos 4 años que recién como gobierno hemos logrado recuperar; y tercero una matriz productiva que en el grueso sigue dependiendo de la explotación de recursos naturales. Para avanzar en la segunda transición hacia el desarrollo que nos ha encargado el Presidente Piñera, no podemos hacerlo desde el punto dónde estamos. Si la revolución industrial 4.0 golpea nuestra puerta, temas cómo la robótica, el big data, IOT pueden impactar de manera más profunda dicha productividad y la velocidad del crecimiento.


La Corfo del siglo XXI tiene un desafío diametralmente distinto al definido en el siglo XX: si antes industrializaba el camino hoy debe ser una herramienta para enfrentar esta nueva economía y dejar atrás sus lomos de toro. Debe hacer un trabajo profundo para articular el proceso de transferencia tecnológica desde la academia a la industria, apuntalar innovación que agregue valor a nuestros productos, incorporar más rápido las tecnologías a las pymes y acompañar el proceso de éxito de emprendedores.

Debe concentrar sus esfuerzos en resolver las fallas de mercado que friccionan el éxito del círculo virtuoso de la innovación, el emprendimiento y el desarrollo competitivo, y acelerar el proceso de transformación digital que prepare a nuestras industrias para la revolución industrial 4.0.
Entonces, ¿cómo puede aportar Corfo al desarrollo de Chile? Ampliando la base económica del país. Más emprendedores e innovadores en el sistema, más personas desarrollando sus planes de vida, son una oportunidad para extender del desarrollo y acelerar un crecimiento más equitativo. Emparejar la cancha es entender que crecimiento e igualdad son parte de la misma ecuación, y que eso se logra en la modernidad con la libre iniciativa privada, con la coordinación público privada y con un estado que resuelve las fallas que impiden mayor competencia, y que apura la productividad de nuestra economía. La mejor manera de combatir la concentración económica es hacerlo con un mercado más fértil, donde muchos colaboran para competir y aceleran sus procesos de éxito. Es transformar el capitalismo a través de un mercado de base amplia, en que el conocimiento, la innovación y la creatividad agregan valor a nuestra economía. Y en que el estado no planifica, si no que coordina, reduce brechas y elimina burocracia para hacer del emprender un camino más fácil.

Esto obliga a poner los incentivos dónde se requieran: resolviendo fallas de coordinación entre la academia, la industria y el Estado, ampliando la capacidad productiva del país en los territorios y otorgando financiamiento dónde urge para acelerar el impacto o crecimiento del emprendimiento, estimulando la existencia de un mercado de capitales de riesgo y del crédito disponibles para apostar por la innovación o emprendimiento. Además, debe ser capaz de enfrentar los desafíos que nos impone la agenda del futuro: potenciar la una economía circular que aprovecha el valor de sus recursos, articular alianzas productivas para competir con éxito a través de la economía colaborativa y apostar aquellas iniciativas que impactan triplemente a la economía: benefician a la economía, solucionan problemas públicos y valorizan el medio ambiente. 


La Corfo del siglo XXI debe poner oreja al proceso productivo, volver a vincularse y ampliar su base a todos los actores del ecosistema en todas las etapas del proceso productivo. Debe trabajar allá dónde hoy no hay oferta pública o dónde no hay otra oferta pública, tiene que seguir avanzando en la creación de centros tecnológicos que aceleren la innovación productiva. Lanzaremos el próximo mes dos programas emblemáticos: Impacta y Acelera!. Impacta potenciara emprendimientos de triple enfoque (económico, social y de impacto medioambiental positivo). En Acelera!, Corfo buscara potenciar la realidad productiva de territorios con oportunidades de desarrollo regional, focalizando su trabajo en modelos asociativos con subsidios apalancados con crédito que genere impacto. Ya lanzamos el viaje del emprendedor, dónde acompañaremos en el proceso del éxito al crecimiento de nuevas empresas. Y por último, nos haremos simple: dónde el estado es una oportunidad y no una traba: menos instrumentos y más eficacia. 


¿Qué es lo que viene? en una mirada Republicana lo que viene es una Corfo que mezcla tradición y cambio, es una agencia que mira el futuro desde el presente, es decir, es una institución simple, colaborativa y flexible.