Corfo Sueña emprende Crece

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Innovar por necesidad

Innovar por necesidad
Hernán Cheyre V.
Vicepresidente Ejecutivo
Corfo


Hernán Cheyre, vicepresidente
ejecutivo de Corfo
En el marco del desafío que significa cruzar el umbral del desarrollo hacia fines de esta década, la palabra "innovación" ha adquirido la connotación de ser la palanca que le va a permitir al país dar este gran salto. Luego de una fase caracterizada por un impulso basado en el aprovechamiento de los recursos naturales -en conjunto con la creación de una institucionalidad económica que creó las condiciones para que la iniciativa creadora del sector privado pudiera desplegarse en un contexto de mercados libres-, y en un marco de creciente integración con el resto del mundo, el paso que sigue es acelerar el tranco a través de una más plena inserción de Chile en la economía del conocimiento. Este concepto, que puede parecer lejano, a fin de cuentas no es otra cosa que soltar amarras y crear las condiciones para que en el país adquiera más fuerza el emprendimiento y la innovación como palancas del crecimiento.

No obstante las diferencias y particularidades de cada país, hay en el caso de Israel una característica especial que permite extraer importantes lecciones para Chile. Un país que históricamente ha enfrentado circunstancias adversas, localizado en una zona geográfica pobremente dotada de recursos naturales, donde escasean los elementos más fundamentales, a través de la innovación logró superar estas dificultades, y de paso se convirtió en un país desarrollado. No es fruto de la casualidad que el PIB per cápita de Israel sea aproximadamente el doble del que exhibe Chile. En una reciente visita realizada a ese país por una delegación de personeros públicos, del mundo de la empresa, de la universidad y de la política, y también con la presencia de jóvenes emprendedores -convocados por País Digital-, hemos podido constatar en terreno que la meta que nos hemos puesto en materia de desarrollo económico es perfectamente alcanzable. No hay nada que haya hecho Israel que no podamos realizar nosotros, en la medida que exista voluntad de avanzar en esa dirección con perseverancia. ¿Qué se requiere para motivar un cambio de conducta que nos encamine por la senda de la innovación, y cuáles son los factores que van a gatillar el cambio en cada caso?

Tres conceptos básicos deben ser destacados. Primero, la innovación en Chile no debe ser considerada como una opción para las empresas, sino que como una necesidad para subsistir. El elemento clave es que los agentes económicos se vean incentivados a actuar con esta visión, y para ello el factor crucial es que en todos los mercados y en todas las industrias prevalezca una elevada dosis de competencia, que convierta la innovación en el único camino viable para que los negocios sean sustentables en el tiempo. Segundo, debe haber conciencia de que el motor del emprendimiento y la innovación son los agentes privados y no el Estado. Este último solo debe actuar creando las condiciones para que lo primero se dé en forma natural. Persiste una cierta ambigüedad en la materia, pero ella se resuelve entregando señales claras de parte de las agencias gubernamentales en cuanto a que su intervención se va a limitar a aquellas situaciones en las que se detecten "fallas" o imperfecciones de mercado, o bien problemas de coordinación entre agentes que ameriten ser destrabados. Ejemplos de esto son las externalidades asociadas a las actividades de I+D (con esta óptica el Gobierno está próximo a enviar un proyecto de ley que va a ampliar el uso de la franquicia tributaria a aquellas acciones que se realicen al interior de las empresas con ese propósito), así como los problemas de coordinación y de falta de masa crítica que se presentan entre quienes tienen un plan de negocio para llevar al mercado una nueva idea y los inversionistas dispuestos a participar con capital de riesgo (para ello CORFO va a destinar un importante volumen de recursos en los próximos años en apoyo a las primeras etapas de emprendimiento e innovación). Tercero, el anhelo de cruzar el umbral del desarrollo y la consiguiente necesidad de fomentar el emprendimiento y la innovación en Chile debe ser considerada como una meta-país, que trascienda a un Gobierno en particular. Esto va a requerir una actitud de genuino compromiso de parte de todos los actores políticos en apoyo de las diversas iniciativas que se promuevan con este propósito, en el ámbito de la educación y la capacitación, del fomento a una mayor competencia en los distintos mercados, y en general de todos los cambios requeridos para fomentar una actitud y una cultura pro emprendimiento e innovación. En la actual coyuntura Chile enfrenta condiciones inmejorables para convertirse en el polo regional de la innovación, transformándose en país plataforma para atender a la región latinoamericana y al mundo. Falta camino por recorrer, pero podemos alcanzar esa meta. Si países como Israel lo han logrado, ¿por qué no Chile?