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Corfo: Un Año de Reconstrucción

Corfo: Un Año de Reconstrucción

Hernán Cheyre V.
Vicepresidente Ejecutivo de Corfo

Próximo a cumplirse el primer aniversario de la catástrofe del 27 de febrero de 2010, cabe recordar que desde un primer momento la Corfo se planteó el desafío de abordar las necesidades más inmediatas de las micro, pequeñas y medianas empresas que resultaron dañadas, tendiéndoles una mano para que pudieran reemprender sus actividades productivas, pero aprovechando la oportunidad para ayudarlos a levantarse de una mejor manera, introduciendo mejoras al modelo de negocio, al diseño de las instalaciones e incluso incorporando nuevas técnicas de gestión. De esta forma, el compromiso de la Corfo apuntó no solo a contribuir con la reconstrucción del capital físico destruido -emprendimiento-, sino que también a dar un mejor uso a las capacidades disponibles -innovación-, entendiendo que la clave para mejorar el potencial de crecimiento de la economía radica en la combinación de ambos factores -mayor productividad-.

El apoyo de Corfo a la reconstrucción se ha manifestado a través de diferentes modalidades, complementarias entre sí. La primera ha consistido en el otorgamiento de fondos a Sercotec para proveer apoyo directo a microempresarios, a través de subsidios directos para la reposición de activos fijos, maquinarias y equipos dañados, bajo un esquema de cofinanciamiento. Corfo suplementó los recursos de Sercotec durante el año 2010 en una cifra equivalente a US$ 40 millones, estimándose inicialmente que se iba a poder atender a 5 mil microempresarios afectados por el terremoto. Las cifras definitivas muestran que esa meta se sobrepasó, ya que se logró ayudar a 6.400 microempresarios, gracias a la excelente ejecución realizada por Sercotec. La segunda vía consistió en la creación de un Fondo de Cobertura para la Reconstrucción, el cual posibilitó a las empresas de menor tamaño acceder a prestamos en el mercado financiero con una garantía parcial otorgada por Corfo -hasta 80% en operaciones a mas de tres años plazo-en condiciones que no hubieran estado disponibles de no haberse contado con este soporte estatal. Este Fondo, de US$ 120 millones, permitirá apalancar créditos por un múltiplo de varias veces esa cifra. A la fecha casi 10 mil mipymes afectadas por el sismo han accedido a créditos con este respaldo. También con el propósito de mejorar la calidad de las garantías de las empresas -otorgándoles de paso una mayor movilidad-, se suplementaron los fondos aportados a las Sociedades de Garantía Recíproca en una suma equivalente a US$ 20 millones, lo cual ha permitido hasta ahora beneficiar a 700 empresas de menor tamaño. En tercer lugar, se fortalecieron los programas de apoyo a la gestión de las pymes en las zonas afectadas junto a los programas de fomento al emprendimiento de unidades productivas de menor escala, iniciativas que en su conjunto beneficiaron a 6.650 micro, pequeñas y medianas empresas. Cuarto, con el objetivo de facilitar el acceso al crédito a microempresarios se entregaron líneas de financiamiento a instituciones financieras no bancarias, por un monto aproximado a US$ 65 millones, lo cual permitió beneficiar a 19 mil microempresas. Por último, se abrió un concurso para proyectos de innovación con características de bienes públicos, orientados a mejorar el entorno productivo en las zonas afectadas por el terremoto. Por esta vía se asignaron fondos para financiar 24 proyectos específicos, por un monto global de US$ 7 millones.

Lo anterior, sumado a los programas Corfo de aplicación general en las zonas afectadas, entrega como resultado que durante este primer año de reconstrucción se logró beneficiar a casi 43 mil micro, pequeñas y medianas empresas, apalancando un volumen de recursos de aproximadamente US$ 450 millones. Más allá de los números en sí -que en algunos casos exceden las metas que nos habíamos impuesto-, lo central de destacar es que la experiencia del trabajo en terreno nos ha permitido constatar como denominador común el empuje y el deseo de salir adelante que exhiben los pequeños emprendedores de nuestro país, pidiendo apoyo para poder levantarse, pero estando dispuestos a colocar de su parte, ya sea con recursos propios o con deuda, complementando así la ayuda que el Estado les ha entregado a través de Corfo y Sercotec. La principal lección que surge de este período de reconstrucción es que, cuando se abren oportunidades y la ayuda no se limita al asistencialismo, los chilenos tienen una actitud proclive a emprender y a innovar. Conciente de que este es el camino fundamental para lograr dar el salto necesario en productividad que va a permitir a Chile cruzar el umbral del desarrollo, Corfo continuará fortaleciendo y reorientando sus programas para consolidarse como una Corporación de Fomento del Emprendimiento y la Innovación.