Corfo Sueña emprende Crece

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Una joya productiva única en el norte de Chile

Fecha de publicación: 1 de marzo de 2011
Un matrimonio de médicos veterinarios apostó por impulsar un plantel lechero cuando nadie daba crédito a la iniciativa. Con el apoyo de Corfo, hoy este emprendimiento agropecuario industrial, ubicado en el valle de Lluta, está presente con quesillo fresco en los mercados de Arica e Iquique.
Una joya productiva única en el norte de Chile
Fecha de publicación: 1 de marzo de 2011

Un matrimonio de médicos veterinarios apostó por impulsar un plantel lechero cuando nadie daba crédito a la iniciativa. Con el apoyo de Corfo, hoy este emprendimiento agropecuario industrial, ubicado en el valle de Lluta, está presente con quesillo fresco en los mercados de Arica e Iquique.

En el kilómetro 42 del valle de Lluta está enclavada una joyita agro-pecuaria- industrial que abastece de quesillo fresco y queso chanco mantecoso a los supermercados, almacenes, rotiserías y minimarkets de Arica e Iquique, compitiendo a la par con lo que llega del centro y sur del país. Se trata de la parcela Churiña, de 36 hectáreas, con un plantel de 100 vacas lecheras, que recién agregó un plantel caprino para elaborar queso maduro de cabra.

Se trata de una parcela y centro productivo que sirve también para realizar tesis de pregrado y prácticas de estudiantes de las universidades y liceos agrícolas de la zona. Igualmente, recibe alumnos de Francia, específicamente del Instituto Agrícola de Bressuire y de Rennes, los que anualmente envían alumnos para que permanezcan durante seis meses haciendo su práctica.

Nace un emprendimiento

Lácteos Lauca es una marca ya conocida en Arica. Tras ella hay una historia de estudio, capacitación, visión y sacrificio de una pareja de médicos veterinarios que se enamoraron cuando estudiaban en la Universidad Austral de Valdivia. A ese destino sureño llegaron para convertirse en profesionales Ana Quiguaillo Cáceres, de Arica, y Ricardo Ladrix Oses, de Santiago.

"Nos casamos al otro día de dar el examen de grado" cuenta Anita, como le dicen todos quienes la conocen. Y fue así porque hubo un largo pololeo, periodo en el que Ricardo conoció Arica y el valle de Lluta. Entonces la parcela la trabajaba Antonio, el padre de Anita, quien la compró tras retirarse de Carabineros para trabajarla de forma artesanal, con unas pocas vacas. A ella le gustaba la idea cuando aún estudiaba enseñanza media en el Colegio Santa Ana, por eso se fue a estudiar veterinaria, pero soñaba con un emprendimiento de mayor desarrollo productivo; sabía que habían experiencias anteriores y exitosas en el valle, en la época de la Junta de Adelanto, pero que a la larga fracasaron, dice, porque fallaron algunos aspectos, entre ellos la comercialización.

Fue así como tras egresar de la universidad el reto fue trabajar la parcela en el valle de Lluta. Reconocen que la partida no fue fácil. Allí el apoyo de Corfo fue fundamental, y también posteriormente cuando comenzaron a crecer. Los subsidios recibidos a inversiones en activo fijo y del DFL 15 han sido una ayuda del Estado que reconocen y agradecen, porque en los inicios los bancos no se atrevían a darles crédito, no creían en el éxito de la iniciativa. Sin embargo, poco a poco se fue abriendo el camino. Los primeros quesillos se vendían con bastante esfuerzo. Casi no se dieron cuenta cuando ya estaban entregando su producto en rotiserías, minimarkets y almacenes de barrio, el paso previo para llegar a los supermercados. Hoy, en 24 horas, desde que se ordeña la vaca, esa leche se convierte en quesillo y está a disposición de los consumidores en los supermercados y toda la red de pequeños negocios de la ciudad a los que distribuyen.

Incorporación de tecnología

Entretanto, la parcela se tecnificaba en riego, para los cultivos de alfalfa y maíz, base de la alimentación del ganado; también en infraestructura: corrales, bodegas, sala de ordeña y una pequeña fábrica de elaboración de productos lácteos. Mientras Anita luchaba por su cuenta tratando de colocar el quesillo en el comercio local, Ricardo lo hacía en la parcela, desde la madrugada hasta la noche. Tarea que aún continúan.

Todos los animales están identificados y tienen un historial y seguimiento desde que nacen. "Ricardo cuida las vacas como reinas", dice Anita, porque las alimenta y cuida sanitariamente como corresponde para que den buena calidad y buen volumen de leche. Hoy el promedio es de 25 litros diarios, en dos ordeñas, la primera a las 3 de la mañana y la otra a las 3 y media de la tarde.

Hace algunos años agregaron a su patrimonio la parcela Santa Ana, ubicada en el Km. 33. Son 24 hectáreas que ocupan para cultivos. De esa manera, con producción propia cubren el 80 % de la alimentación de los animales; el restante 20 % lo suplen adquiriendo a los vecinos la caña de maíz, que la mayoría cultiva para aprovechar el grano de la mazorca.

Entre 16 y 18 son los trabajadores permanentes de este emprendimiento único en su tipo desde la Región de Coquimbo hasta la frontera con Perú. Y está ahí, muy cerca del límite con ese país, junto a la carretera que une Arica con la capital de Bolivia, La Paz, desde donde, cuando se comienza a subir hacia el altiplano, se observa un centro con praderas, maquinarias e instalaciones que sólo se conocen en el centro y sur del país.

Importancia de la capacitación

Todo el trabajo que allí se realiza está planificado. Nada se deja al azar, aunque a veces también frente a carencias e imprevistos se buscan soluciones alternativas "made in Lluta". Aunque son las menos. Uno de los problemas que reconocen es la falta de capacitación de mano de obra. "Cuesta encontrar gente preparada para esto. Todos los que trabajan aquí se han formado con nosotros, tanto en el trabajo de cultivos como con los animales y la elaboración del quesillo", cuenta Ricardo, mientras muestra las diversas instalaciones y elementos técnicos de la lechería que han ido adquiriendo con el apoyo de Corfo y la banca, y, por supuesto, su propio esfuerzo que rinde frutos gracias a la acogida de los consumidores a sus productos.

La reproducción del ganado, vacas de raza Holtein y Normando, es por inseminación artificial, trabajo a cargo de Ricardo al igual que toda la parte productiva de la parcela, donde los horarios en el cuidado y trato de los animales se cumplen al pie de la letra. Labor que se facilita ahora con el uso de la computación, porque está todo tecnificado: riego de los cultivos, reproducción animal, alimentación, control de enfermedades, proceso de lactancia, ordeña y elaboración del quesillo.

Queso de cabra

El último desafío, también con el apoyo de Corfo a través de la línea de subsidio al activo fijo, es la instalación de un plantel caprino, de cien cabras de alta productividad, raza Saanen, que compraron preñadas, lo que significó iniciar de inmediato la ordeña y por ende la producción. La apuesta es elaborar queso maduro de cabra, que es escaso en el mercado local y nacional.

Cada cabra da diariamente 3 litros de leche, que se ordeñan, al igual que las vacas a las 3 de la mañana y 3 y media de la tarde. Esperan que aumente a 4 litros diarios, en la segunda parición.

El plantel consta de un galpón de 930 metros cuadrados, donde se encuentran los corrales para cabras lecheras, maternidad, crianza y reproductores. También posee una moderna sala de ordeña con buen equipamiento tecnológico, sistema de gestión de rebaño y estanque enfriador de leche.

Orgullo familiar

En fin, es un emprendimiento que nació allá en 1993 y que hoy asombrosamente es una exitosa realidad enclavada en el norte extremo, en medio del desierto. Y que además presenta nuevos desafíos a futuro, porque Anita y Ricardo ya están incubando la idea de materializar otro sueño: crear una fábrica de helados, por supuesto que con leche de su propia producción.

El padre de Anita, don Antonio, que actualmente frisa los 85 años, es el más orgulloso de lo logrado por su hija y su yerno. También el padre de Ricardo, ingeniero agrónomo de la Universidad de Chile, quien si bien no entendía a su hijo que tras estudiar veterinaria se dedicaría a trabajar con vacas en el desierto, hoy es gran un admirador que incluso los ha apoyado con sus conocimientos de economista agrario.