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Pescadores artesanales de Pichilemu vuelven al mar con la ayuda de Corfo

Fecha de publicación: 2 de marzo de 2011
A través de la Cobertura Corfo Reconstrucción obtuvieron financiamiento para comprar un nuevo motor y reparar el bote San Luis I.
Pescadores artesanales de Pichilemu vuelven al mar con la ayuda de Corfo
Fecha de publicación: 2 de marzo de 2011

A través de la Cobertura Corfo Reconstrucción obtuvieron financiamiento para comprar un nuevo motor y reparar el bote San Luis I.


Bernardo Cornejo, Luis Antonio Rojas y Manuel
Cornejo, junto al bote San Luis y al director
regional de Corfo, Félix Ortiz.
La rabia fue el sentimiento que se apoderó de algunos pescadores artesanales tras el tsunami que afectó a la costa de Pichilemu en la Región de O'Higgins. Dicen sentir respeto por el mar, pero no miedo de volver a navegar y generar el sustento económico para sus familias.

Bernardo Cornejo Rojas junto a sus dos socios, Luis Antonio Rojas Lizana y Manuel Cornejo Mella, trabajan en forma asociativa, pero la madrugada del 27 de febrero de 2010 el mar terminó con el San Luis I, embarcación que era su principal herramienta de trabajo.

Durante los últimos siete meses se vieron imposibilitados de retomar sus labores, ya que no contaban con los recursos suficientes para reparar el bote y comprar un nuevo motor dañado por la fuerza del mar que lo alejó más de 200 metros de la playa.

Según señala Bernardo Cornejo tras ese fatídico acontecimiento comenzaron a buscar opciones que les permitieran recuperar lo perdido y comenzar a trabajar nuevamente. Una de estas alternativas fue la Garantía Corfo Reconstrucción que les permitió acceder al sistema financiero y obtener un crédito para pagar los trabajos de reparación y adquirir un nuevo motor.

Esta realidad fue la que constató el director regional de Corfo, Félix Ortiz Salaya, quien señaló que "a través de esta historia de trabajo y esfuerzo se comprueba que los empresarios necesitan que se generen las condiciones necesarias para levantarse y volver a trabajar".

Y las ganas de trabajar fueron las que llevaron a estos tres pescadores a realizar diversas labores durante los siete meses que estuvieron sin embarcación, trabajando en la recolección de algas y cuando las condiciones del mar lo permitían recolectaban mariscos.

Actualmente los tres socios se reencontraron con el mar a bordo del San Luis I, y retomaron el trabajo que por cerca de dos décadas les ha permitido generar recursos y llevar el sustento a sus hogares.