Corfo Sueña emprende Crece

600 586 8000
Imprimir Enviar por mail

Reconocido investigador español destaca alto potencial del negocio olivícola en la Región de O'Higgins

Fecha de publicación: 2 de noviembre de 2010
Con la idea de transferir diferentes tecnologías de producción desarrolladas en uno de los principales países productores de olivas, el ingeniero agrónomo Javier Hidalgo, visitó diferentes cultivos de olivo de pequeños y medianos productores de la región, entregando en terreno soluciones técnicas para contribuir a mejorar la calidad de su oferta y la competitividad sus negocios.

Javier Hidalgo en conversación con uno de
los productores del Valle de Colchagua.
El investigador del Instituto Andaluz Ifapa, perteneciente al área de Producción Agraria y el Departamento de Olivicultura, Javier Hidalgo estuvo en el Valle de Colchagua en el marco del Seminario Actualización Técnica del Manejo de Olivo; actividad ejecutada por el Programa de Difusión Tecnológica (PDT) para la Producción de Olivos en la Región de O?Higgins, que es ejecutado por Copeval Desarrolla gracias al cofinanciamiento de InnovaChile de Corfo.

Este seminario, se llevó a cabo como parte del Programa de Difusión Tecnológica para incorporar mejoras tecnológicas en la producción de olivos de la Región de O'Higgins, con el objetivo de entregar a los productores del rubro, los conocimientos técnicos que faciliten la incorporación de las mejores prácticas en la producción de olivos.

En entrevista, Hidalgo, actual colaborador del Consejo Oleícola Internacional (COI), y principal expositor de numerosas Jornadas Técnicas y Seminarios en diversos países de la cuenca mediterránea, se refirió a las ventajas del manejo del negocio olivícola en la zona y al alza sostenida en producción y exportación del aceite de oliva chileno. 

¿Cuál es el escenario del negocio de la olivicultura en España?
En cuanto a las densidades de plantación, en España la olivicultura moderna comienza a desarrollarse gracias a dos figuras de talla mundial, D. José Humanes y D. Miguel Pastor. Entre otras cosas, introdujeron la variedad arbequina y determinaron marcos de plantación intensos con un solo tronco para poder hacerlos mecanizables, frente al manejo de las plantaciones tradicionales, los cuales contaban con varios troncos y densidades de plantación inferiores a 100 olivos por hectárea.

En 1995 surgieron las plantaciones superintensivas o en seto, y D. Miguel Pastor inició un ensayo comparativo de diferentes marcos de plantación manejados con la tecnología existente en la época.

Se obtuvieron los mejores resultados en las plantaciones con mayor densidad en los primeros años, pero conforme se hicieron adultas comenzaron a surgir problemas de manejo en las plantaciones superintensivas, las que disminuyeron notablemente en cuanto a su productividad. 

¿Qué prácticas utilizan para el manejo del riego en este cultivo?
En nuestra zona, el agua es un bien escaso y además caro, por lo que sólo se aplican riegos deficitarios -aquellos en los que se aporta una cantidad inferior a las necesidades-, de esta manera, en nuestros trabajos hemos procurado determinar cuándo se puede aportar el agua con mayor efectividad atendiendo al ciclo del olivo, esto es, en primavera y otoño.

En cuanto a las prácticas de los productores en el cultivo de olivas del Valle de Colchagua, ¿cuáles son las principales falencias y aspectos positivos?
Durante las visitas que realizamos junto al equipo de Copeval Desarrolla, me han sorprendido varias cosas, primero la ausencia de las principales plagas y enfermedades que tenemos en nuestra zona ?España-. Por otra parte, las densidades de plantación, que en casi todos los casos son de alta densidad y con una poda de formación en monocono, aptas para la recolección mecanizada con cosechadoras cabalgantes.

Si bien en España también se están desarrollando estos sistemas, la proporción del olivar tradicional centenario -menos de 100 ol/ha y que es el mayoritario- y el intensivo -200-400 ol/ha-, es todavía baja.
Quiero destacar los costos de producción en Chile, principalmente la mano de obra, los cuales son considerablemente más bajos que en España, lo que les otorga una importante ventaja en este negocio. En nuestro país este servicio tiene un costo en promedio tres veces más caro.

De acuerdo a su experiencia, qué deben hacer los productores olivícolas de nuestro país, y en particular de nuestra región, para alcanzar estándares de calidad internacional.
Hay un dicho que dice que la máxima calidad está en el árbol, lo cual es cierto, y hay diferentes factores que influyen en la calidad final del producto.
Por un lado están los agronómicos y por otros la elaboración. En los factores agronómicos algunos son intrínsecos, dependen del medio: variedad fundamentalmente, clima, suelo, altitud, etc. Por otro lado, tenemos las prácticas culturales: poda, fertilización, tratamientos fitosanitarios y riego, que pueden alterar ligeramente la condición final del producto.

La recolección juega un papel fundamental, tanto la elección de la fecha, como el proceso de recogida del fruto. A partir de ese momento, lo único que se puede hacer es conservar la calidad del aceite, y cualquier proceso mal hecho puede suponer la pérdida total o parcial de la misma.

El transporte debe ser lo más rápido posible y el procesado de la aceituna hasta convertirla en aceite debe ser rápido, concreto y limpio. Finalmente, cabe mencionar que las condiciones de almacenaje del aceite también pueden influir en su calidad final.

Se ha catalogado al aceite de oliva chileno en un nivel de calidad tan bueno como los europeos, ¿Cuál es su visión al respecto?
Si todos estos procesos que ya mencioné se realizan correctamente los estándares de calidad serán altos. De hecho, los aceites chilenos pueden competir con otros mercados, ya que al tener todavía un volumen pequeño, se puede lograr que los productores acaten dichos procesos y conseguir un buen aceite.