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Muestreo de suelo permite determinar rápidamente la frecuencia de riego en maíz

Fecha de publicación: 16 de noviembre de 2010
Un intensivo Taller de Herramientas de Control y Monitoreo en Maíz congregó en Nancagua a 25 productores de la región, en el marco de un Programa de Transferencia Tecnológica -PDT- cofinanciado por InnovaChile de Corfo y ejecutado por Copeval Desarrolla. A través de una exposición teórico práctica, un experto respondió interrogantes sobre riego.
Cuándo y cuánto regar son interrogantes frecuentes en las labores del cultivo de maíz, preguntas que requieren de una respuesta rápida y certera, especialmente si lo que se busca es optimizar los niveles de producción y rentabilidad en este negocio.

"Lo fundamental es reconocer tanto el tipo de suelo del predio como la cantidad de agua disponible". Así lo dio a conocer el Ingeniero Agrónomo Octavio Lagos, Docente de la Universidad de Concepción, especialista en Riego y Recursos Hídricos, durante la realización del Taller Herramientas de Control y Monitoreo en maíz.

La actividad reunió en Nancagua a 25 productores maiceros de la Región de O'Higgins, y se llevó a efecto como una instancia más del Programa de Transferencia Tecnológica -PDT- Optimización del uso de tecnologías de riego en maíz de la zona centro sur, a través de la transferencia de técnicas de control y monitoreo, el cual es cofinanciado por InnovaChile de Corfo y ejecutado por Copeval Desarrolla.

A través de una exposición teórico práctica, el docente respondió las interrogantes de cuándo y cuánto regar, mediante el uso de diferentes herramientas y procedimientos que permiten reconocer el contenido de humedad del suelo.

Para determinar la frecuencia de riego, Lagos asegura que "es importante establecer la fuerza o tensión con que el suelo retiene el agua, la cual se obtiene a través de un monitoreo de humedad del terreno a través de mediciones directas y también mediante instrumentos que arrojan una estimación de la humedad del suelo de manera indirecta".

El especialista cree además, que "es indispensable reconocer el tipo de suelo en que se está trabajando, especialmente si éste presenta una gran heterogeneidad, ya que esta observación permitirá saber de qué manera se retiene el agua en el suelo".

Y para identificar la textura de un suelo puede utilizarse el "método del tacto", el cual requiere tomar manualmente una muestra del terreno y observar de acuerdo a diferentes parámetros -textura, para determinar cuán arenoso o arcilloso es un suelo.

Así mismo, aseguró que aparte de ser una técnica simple y económica, permite "a través de muestras periódicas, determinar el contenido de humedad del suelo, y en consecuencia, la posibilidad de inferir cuándo regar. En este sentido cabe mencionar que no hay una cantidad y periodicidad exactas, pues las características de cada suelo son particularmente distintas".

Por otra parte, el académico presentó diferentes instrumentos que permiten medir la tensión del suelo, practicando en el lugar junto a los participantes para conocer sus niveles de precisión. Entre éstos, se refirió al tensiómetro como un método indirecto, el cual mide la fuerza con que el suelo es capaz de retener el agua.

El profesional mostró también la utilidad de los bloques de yeso, capacitancia, aspersor de neutrones y el Time Domain Reflectometry (TDR), por tratarse de herramientas que otorgan un mayor grado de flexibilidad, facilidad en su utilización, niveles de precisión y seguridad, pero con costos más elevados.

Finalmente, en este taller de monitoreo del contenido de humedad del suelo, Lagos indicó que es necesario tener siempre en cuenta factores tales como infiltración, permeabilidad, drenaje y escurrimiento. Más aún, reconocer cuál es su capacidad de campo, lo que es "un dato muy importante porque nos da una idea del grado de absorción que tiene el suelo y de sus reservas de agua, lo que sin duda permite también estimar la frecuencia de riego que se le dará al cultivo".