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Investigación sobre uso de jatropha para biodiesel cumple su primer año de ensayos

Fecha de publicación: 25 de febrero de 2010
Entre otras conclusiones, se determinó que estas plantas presentan una altísima sensibilidad a las temperaturas, pudiendo incluso morir durante el invierno. Por el contrario, muestran tolerancia a la salinidad y a suelos pobres en nutrientes.
Un año de aprendizaje en terreno, para nada exento de dificultades, acumula ya el proyecto Evaluación agronómica de Jatropha curcas L. como materia prima para producir biodiesel bajo condiciones edafoclimáticas de Chile semiárido, que busca analizar el comportamiento agronómico del arbusto tropical jatropha en cuatro localidades de la Región de Coquimbo, establecer parámetros técnicos para la producción local de esta planta y realizar una ponderación económica del mismo.

Los avances obtenidos de este proyecto fueron presentados a agricultores, profesionales y técnicos interesados en la materia, durante un día de campo que se realizó en la parcela de la agricultora María Cristina López, ubicada en el sector La Compañía, en la comuna de Vicuña, en donde se encuentra establecido uno de los cultivos de ensayo.


El estudio es conducido por el Centro Regional de Investigación Intihuasi, del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) y financiada por InnovaChile de CORFO.

La posibilidad de establecer cultivos de jatropha en la Región de Coquimbo reviste la importancia de que, al ser este arbusto una de las especies vegetales conocidas con más altos rendimientos en la producción de biocombustibles -sólo superada por la palma y la caña de azúcar-, eventualmente se podría crear en la zona un polo productor de esta clase de sustancias, ayudando a reducir la dependencia energética del país.

De acuerdo a los investigadores, las semillas de jatropha contienen un 37% de aceite, el cual puede ser refinado químicamente hasta obtener biodiesel, entregando además como subproducto cantidades importantes de glicerina, sustancia de gran utilidad para la industria cosmética. No obstante, para llegar a lo anterior se requiere saber qué tan bien puede adaptarse esta especie al clima semiárido, al suelo pobre en materia orgánica y al agua con alto contenido de sales, característicos de la Región de Coquimbo, muy diferentes a las zonas tropicales y semitropicales de América Central, de donde es originaria la planta.


Sensible al frío

Para realizar la evaluación, durante el verano de 2009 se establecieron cultivos de ensayo en predios ubicados en Pan de Azúcar, comuna de Coquimbo; Quebrada Seca, comuna de Ovalle, y Cuz Cuz, comuna de Illapel. En septiembre se plantaron dos ensayos más, uno en Vicuña -en donde se efectuó el día de campo- y otro en Vallenar.

Según el director del proyecto, el investigador de Inia Intihuasi, Carlos Sierra, las principales conclusiones que se puede obtener hasta la fecha se refieren a que "en los lugares de valles interiores como Vicuña e Illapel, se ha observado un buen crecimiento de las plantas desde noviembre a febrero, es decir en primavera y verano. Sin embargo, el inconveniente en estas localidades es la ocurrencia de heladas, siendo ese riesgo mayor en Illapel".

A diferencia de lo anterior, en las zonas bajo influencia climática costera, como Pan de Azúcar y Quebrada Seca, "el riesgo de heladas es menor, pero el crecimiento en primavera y verano también lo es, debido a que las temperaturas son más bajas que en el interior".

Para Carlos Sierra, las plantas de jatropha resultaron ser altamente sensibles a la temperatura, creciendo rápidamente durante las épocas de calor y sufriendo deterioros importantes en los períodos fríos. De hecho, su tolerancia a heladas es tan baja que en el campo de Cuz Cuz casi todas las plantas murieron y debieron ser arrancadas durante el invierno de 2009, siendo reemplazadas a la primavera siguiente.


Tolerante a suelos pobres

La investigación de INIA Intihuasi también ha determinado que las principales plagas que atacan a la jatropha en la Región de Coquimbo son dos ácaros, conocidos como arañita bimaculada y arañita carmín. También pareciera estarse adaptando la mosquita blanca del fresno.

En cuanto a la nutrición, la planta muestra tolerancia a la salinidad de las aguas de riego de la zona, sin que hasta ahora se haya reportado daños por este efecto. Igualmente posee capacidad para proliferar en suelos con bajo contenido de nutrientes y materia orgánica, aunque para lograr un crecimiento acelerado y sano se precisa abono y la entrega artificial de minerales, generalmente a través del riego, tal como se hace con todos los cultivos agrícolas en el Norte Chico.

Previo a la plantación de los especímenes experimentales, los técnicos de Inia Intihuasi debieron diseñar una técnica propia para lograr la germinación de las semillas (que fueron importadas desde Brasil), dado que no respondieron satisfactoriamente a la conducta prevista según la literatura especializada disponible.