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El renacer desde los escombros del Mar y Sol

Fecha de publicación: 13 de diciembre de 2010
Fueron una de las portadas de Talcahuano tras los estragos que dejó a su paso el terremoto y maremoto del 27 de febrero. Se trata de las tradicionales bentotecas de Talcahuano, uno de los centros gastronómicos más populares de la comuna costera y, asimismo uno de los más golpeados por el desastre natural.

Durante la inauguración, las propietarias
del Mar y Sol junto a la intendenta regional
Jacqueline van Rysselberghe.
Fueron una de las portadas de Talcahuano tras los estragos que dejó a su paso el terremoto y maremoto del 27 de febrero. Se trata de las tradicionales bentotecas de Talcahuano, uno de los centros gastronómicos más populares de la comuna costera y, asimismo uno de los más golpeados por el desastre natural.

María Martínez Parra, dueña del local Mar y Sol vio reducir a escombros, de un minuto a otro, su esfuerzo de toda una vida. Fundó esta pequeña empresa familiar en el año 74, junto a su fallecido esposo Segundo Sepúlveda. Con gran esfuerzo este matrimonio salió adelante para sustentar a su familia, formada por sus seis hijos.

Ya con 70 años encima y el cansancio de toda una vida de trabajo, la matriarca de la familia Sepúlveda no logró reponerse del duro golpe que le significó el terremoto. Así las cosas, su hija Silvia Sepúlveda tomó las riendas para devolverle el esplendor que tenía antes del 27/F.

Cuenta que los terrenos de la bentoteca pertenecían a la Base Naval. "Ahí se fueron construyendo a pulso estos locales. Mi mamá es la locataria más antigua y una de las fundadoras de esta bentoteca. Con el terremoto quedamos todos de brazos cruzados, pero yo no tuve tiempo ni para llorar, en lo único que pensé es en mi madre. Para ella, que ya tiene 70 años, fue muy fuerte todo esto, eso fue lo que más me afectó porque la gente de edad ve las cosas de otra forma", relata con tristeza.

La reconstrucción

Entre sus vecinos locatarios se apoyaron para levantar este emblemático polo gastronómico lo antes posible, tarea nada fácil para un rubro que depende directamente de su flujo de caja. "Golpeé todas las puertas para que me dieran un crédito, el municipio me decepcionó completamente, y finalmente lo conseguí en el Banco Santander con el apoyo de Corfo. Además nos llegó un subsidio de Sercotec a fines de agosto", señala Silvia Sepúlveda.

Con los $5 millones que consiguió del Crédito Corfo y los $5 millones de subsidio por parte de Sercotec, la señora María Martínez y sus hijas lograron poner en marcha nuevamente el Mar y Sol, con una renovada estructura. "Ha sido sacrificado y desgastante, tener que dejar de lado la familia y la casa, pero por fin estamos viendo los frutos del negocio y estamos volviendo a ver dinero para pagar nuestras deudas", dice Silvia.

"Mi madre volvió a ser la abuela de antes, está con más energía. Con un poco de plata en los bolsillos volvió a consentir a sus nietos. Yo le digo que tenemos que ajustarnos, pero eso es lo que a ella la hace feliz", concluye.