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El empuje de una tejedora

Fecha de publicación: 22 de agosto de 2013
Una historia que combina el esfuerzo inicial con un feliz presente como emprendedora. Fortalecer el ancestral oficio de las tejedoras aymaras de Putre, fue su objetivo.
El empuje de una tejedoraObservando cómo trabajaba su tía. Así fue como Teresa Pacaje Calle recuerda que de niña aprendió a confeccionar distintas prendas de vestir utilizando fibra de alpaca. El tiempo quiso que esa actividad no sólo la llevara a convertirse en una experimentada tejedora, sino que también le permitiera criar a sus siete hijos. “Con puro tejido y solamente con eso”, recalca.

Teresa es una de las once habitantes de la comuna de Putre que participó en el Programa de Emprendimiento Local (PEL) de tejedoras aymaras, que desarrolló Corfo este 2013 en esa localidad de la provincia de Parinacota. Con el programa no sólo aprendió a perfeccionar su ancestral oficio en base a capacitaciones, cursos y talleres, sino que también pudo crecer como persona. “Fue muy bueno participar de ese programa, porque así también tuve que aprender y enfrentarme a muchas cosas. Yo antes era un poco más tímida, pero ahora ya no, salgo donde sea”, dijo.

La puesta en marcha de este PEL también tuvo el objetivo de apoyar financieramente a estas artesanas en su actividad como emprendedoras, a fin de que pudieran mejoraran su gestión y consiguieran acceder a nuevas oportunidades de negocios. Teresa reafirmó su intención de ser siempre ella la creadora de sus artesanías y no vender lo que pudiera llegar ya confeccionado desde Bolivia o Perú. “Siempre pensé en no traer productos de otras partes, sino que trabajar acá mismo, porque acá en mi casa tengo mi local”, expresó.

Así como Teresa y sus colegas tejedoras ofrecen chalecos, faldas, tejidos, ponchos o guantes en sus distintos locales y tiendas del pueblo, también acostumbran a venderlos a los turistas en el sector del mirador de Putre, especialmente en la época de mejor venta que va desde noviembre a mayo.


Le ha ido tan bien que casi la totalidad de los clientes que tiene son de Estados Unidos o de España, los que llegan hasta Putre directamente a su local para llevar algunas prendas generalmente tamaño XL o más grandes. “Yo les hablo en aymara y ellos entienden igual”, cuenta en medio de risas.