
Una zona netamente agrícola con alrededor de 330 mil hectáreas para uso intensivo, requiere de desarrollo tecnológico e inversiones para desafíos tales como el procesamiento de productos frutícolas y hortícolas, la multiplicación de semillas, el desarrollo de la industria oleícola, el mejoramiento de la utilización del recurso hídrico y soluciones que hagan más eficiente su distribución y aprovechamiento.