
El turismo cultural vinculado a la arqueología, folclor y raíces indígenas, así como al proceso productivo de la minería moderna y antigua -incluso desaparecida-, encuentra en Antofagasta inmejorables condiciones de desarrollo, sin dejar fuera al turismo aventura en escenarios inigualables.
Esta actividad abre asimismo nuevos espacios para hotelería, servicios turísticos y concesiones de terrenos que forman parte de la Reserva Nacional Los Flamencos, actualmente administrada por Conaf.